Información para - Violencia Doméstica - Realidad o Ficción

Información para Violencia Doméstica
Realidad o Ficción

Mito
La violencia doméstica afecta sólo a un pequeño porcentaje de la población y es muy rara.
Realidad

Los estudios nacionales estiman que entre 3 y 4 millones de mujeres son golpeadas cada año en nuestro país.

Un estudio realizado en 1995 mostró que el 31% de las mujeres encuestadas admitieron que habían sido agredidas por sus maridos o novios. La violencia doméstica es la causa principal de las lesiones en el caso de las mujeres entre 15 y 44 años de nuestro país, y la FBI (Oficina Federal de Investigaciones) estima que cada 15 segundos una mujer es golpeada.

El treinta por ciento de las mujeres víctimas de homicidio mueren a manos de su cónyuge o ex cónyuge y 1.500 mujeres son asesinadas cada año en los Estados Unidos como resultado de la violencia doméstica.

Mito
Las mujeres maltratadas son masoquistas y provocan el abuso. Es posible que les guste. Si no les gustara se irían.
Realidad

Las mujeres maltratadas suelen intentar repetidas veces terminar las relaciones violentas, pero se ven en la imposibilidad de hacerlo por culpa de las tácticas de control y la violencia cada vez mayor por parte del abusador. Otros factores que impiden a la víctima a que se vaya incluyen la dependencia económica, pocas opciones viables de alojamiento y ayuda, aislamiento social, restricciones culturales o religiosas, y miedo a más violencia. Se ha estimado que el peligro aumenta con el 70% para la víctima si ésta intenta irse, ya que el abusador recurre a más violencia cuando empieza a perder el control.

Mito
El verdadero problema son las parejas que se agreden uno al otro. Las mujeres son igual de violentas que los hombres.
Realidad

Un estudio bien conocido realizado por el Dr. Murray Strauss en la Universidad de New Hampshire demostró que las mujeres usan maneras violentas para resolver los conflictos tan a menudo como los hombres.

No obstante, el estudio demostró también que si se analizan el contexto y las consecuencias de una agresión, la mayoría de las víctimas son mujeres.

El Ministerio de Justicia de los EE.UU. descubrió que el 85% de las víctimas de violencia doméstica son mujeres. Los hombres también pueden ser víctimas pero los casos de ese tipo son muy raros.

Mito
La violencia doméstica es un hecho aislado que ocurre sólo una vez.
Realidad

El maltrato es un patrón de coacción y control que una persona ejerce sobre la otra persona. El maltrato no es una agresión física que ocurre una sola vez. Incluye el uso repetido de tácticas, incluso intimidación, amenazas, privación económica, aislamiento y abuso psicológico y sexual. La violencia física es sólo una de esas tácticas. Las diversas formas de abuso utilizadas por los abusadores les ayudan a mantener el poder y el control sobre sus cónyuges y parejas.

Mito
Es fácil terminar una relación abusiva.
Realidad

El momento más peligroso para las víctimas es la separación. Los abusadores quieren ejercer "poder y control" sobre sus parejas. En su intento de irse, la víctima está socavando el "poder y el control" de su pareja. Para un abusador, eso es el más grande desafío o traición. Es posible que se nieguen a aceptar que su pareja puede o debe vivir su vida fuera de su "poder y control". Ese tipo de abusador encuentra justificación para impedirle a su pareja que se vaya a toda costa.

Mito
El abuso de alcohol provoca la violencia doméstica.
Realidad

Aunque hay una gran correlación entre el alcohol u otro abuso de sustancias y el maltrato, no es una relación de causalidad. Los agresores usan el consumo de alcohol como uno de los muchos motivos de su comportamiento violento y para echar la culpa en otra parte por su comportamiento violento. Hacer que el abusador deje de beber no significa que dejará de manifestar violencia. Tanto el maltrato como la violencia se tienen que abordar por separado, como problemas interconectados pero independientes.

Mito
Los hombres violentos suelen ser buenos padres y deben tener custodia compartida de sus hijos si se separan de sus parejas.
Realidad

Los estudios han demostrado que los hombres que pegan a sus mujeres también abusan a sus hijos en el 70% de los casos. Incluso si los niños no son abusados directamente, ellos sufren al ver que uno de los padres maltrata al otro.
Los abusadores suelen mostrar mucho interés por sus hijos en el momento de la separación, para mantener el contacto y el control sobre sus parejas.

Mito
Cuando hay violencia familiar, todos los miembros de la familia participan en la dinámica familiar, por lo cual, todos tienen que cambiar para que la violencia termine.
Realidad

Sólo el abusador puede parar la violencia. El maltrato es una opción de comportamiento e par el que el agresor debe rendir cuentas.Muchas mujeres maltratadas hacen varios intentos de cambiar su comportamiento con la esperanza de que eso va a parar el abuso. Eso no funciona, Los cambios conductuales de los miembros de la familia no van a hacer que el abusador deje de usar la violencia.

Mito
La violencia doméstica se manifiesta sólo en las familias pobres, sin educación y de minorías.
Realidad

Los estudios sobre la violencia doméstica han demostrado que el maltrato ocurre en todos los tipos de familia, independientemente de los ingresos, profesión, región, etnicidad, nivel educacional o raza.

Sin embargo, el hecho de que las víctimas y agresores con bajos ingresos son preponderantes en las llamadas telefónicas a la policía, los refugios para mujeres maltratadas y los servicios sociales son la única opción ya que no hay otros recursos.

Mito
La mayoría de las agresiones son realmente sólo un par de cachetadas que no hacen tanto daño.
Realidad

Más del 30 por ciento de los ingresos hospitalarios a urgencias son mujeres que han sido abusadas.La violencia doméstica es la principal causa de lesiones a mujeres en los Estados Unidos.

Mito
La violencia doméstica ocurre sólo en las familias con bajos ingresos.
Realidad

La violencia doméstica ocurre en todo tipo de familias, ricas y pobres, urbanas, suburbanas y rurales, en todas las partes del país, en cada grupo racial, religioso y etario.

Mito
Los niños no están en riesgo de ser heridos o lastimados.
Realidad

Los hombres que maltratan a sus parejas son más propensos a maltratar a los niños en el hogar. La violencia doméstica es el principal indicador del abuso infantil. Someter a los niños a un entorno lleno de acciones violentas y palabras de odio no es un comportamiento de buen padre.

Mito
Los agresores y/o las víctimas tienen baja autoestima.
Realidad

Los agresores no tienen baja autoestima. Ellos creen que tienen derecho a tener poder y control sobre su pareja. Los agresores van a fingir tener baja autoestima, van a hacer creer a los demás que la violencia no es su culpa.

Las personas maltratadas es muy probable que hayan tenido una alta autoestima al principio de la relación, pero el agresor usa el abuso emocional: insultos, humillaciones, les dice que todo es su culpa para destruirles la autoestima.

Algunos agresores buscan mujeres con baja autoestima ya que piensan que es más probable que se culpen a sí mismas y menos probable que denuncien su comportamiento. Otros abusadores buscan mujeres con alta autoestima, ya que tener control sobre ellas con el tiempo puede representar un mayor reto.

Mito
Algunas mujeres quieren ser golpeadas. Se lo buscan. Se lo merecen. Algunas mujeres encuentran sólo parejas agresoras - debe ser algo que tiene que ver con ellas.
Realidad

Nadie merece ser maltratado. Todo el mundo tiene el derecho a vivir libre de violencia. Nadie quiere tener una pareja agresora. A las mujeres que encuentran sólo parejas agresoras a menudo se les acusa por la violencia. “Debe ser algo que tiene que ver con ella”. O ellas se culparán a sí mismas. “Parece que encuentro sólo parejas abusadoras”. En realidad, el abusador usa la táctica del encanto al principio de la relación para averiguar si fue maltratada antes. Él usa la información para culparla por la violencia. “Tiene que ser algo que tiene que ver contigo ya que soy el segundo que hace eso”. O la va a hacer callar diciéndole “No le vas a contar a nadie, porque si lo haces no te lo van a creer ya que lo contaste antes también.”

Mito
Los chicos que son testigos de la violencia se convertirán en agresores.
Realidad

Los estudios han demostrado que el 30% de los niños varones que son testigos de la violencia se convierten en agresores en la madurez. Eso significa que el 70% de ellos no se convierten en agresores y se dedican a poner fin al ciclo de la violencia de sus vidas.

La mayoría de los niños, chicos y chicas, que son testigos de la violencia doméstica se convierten en defensores contra la violencia cuando crecen; se dedican a criar a los hijos sin usar la violencia.

Los hombres jóvenes de nuestra sociedad no tienen que sentir nunca que están destinados a ser violentos. Les enviamos un mensaje peligroso a los hombres jóvenes y a los chicos cuando insinuamos que están destinados a volverse violentos y les damos una excusa a los agresores por su comportamiento.

Mito
Los hombres tienen el derecho a castigar a sus parejas por el mal comportamiento. El maltrato no es un delito.
Realidad

Aunque nuestra sociedad se deriva de un sistema jurídico patriarcal que les dio el derecho a los hombres a castigar a sus mujeres e hijos, hoy en día no vivimos en un sistema de ese tipo. Las mujeres y los niños ya no son la propiedad de los hombres y la violencia doméstica es un delito en todos los estados del país.

Mito
La violencia doméstica es un problema de gestión de la ira.
Realidad

La violencia doméstica no tiene nada que ver con la ira. La ira es un instrumento que los agresores usan para conseguir lo que quieren.
Los agresores tienen el control en realidad ya que pueden parar cuando alguien llama a la puerta o suena el teléfono; suelen golpear las partes del cuerpo en las que es menos probable que se vean los moretones; y no maltratan a todo el mundo que los pone ¨molestos¨, sino que esperan hasta que no haya ningún testigo y maltratan a la persona que dicen que quieren.

Mito
El alcohol y las drogas provocan violencia doméstica.
Realidad

El alcohol y las drogas no provocan violencia doméstica. La violencia doméstica es una elección.
Muchos agresores se encargarán de tener a mano alcohol y drogas para utilizarlos como una excusa para sus acciones.
Los agresores dirán también que manifestaron un comportamiento violento porque no tenían alcohol o drogas.

Mito
La violencia doméstica afecta sólo a una pequeña parte de la población.
Realidad
  • 1 de cada 4 mujeres de los Estados Unidos será víctima de la violencia doméstica en algún momento de la vida;
  • Cada año, aproximadamente 1.3 millones de mujeres de los Estados Unidos son víctimas de la agresión física cometida por la pareja;
  • La mayoría de las víctimas de la violencia doméstica son mujeres (86%);
  • Los costos de la violencia doméstica en los Estados Unidos superan $5.8 mil millones cada año; de los cual $4.1 son para la asistencia médica directa y la salud mental;
Mito
La violencia doméstica no es frecuente.
Realidad

Los datos y estadísticas sobre la violencia doméstica indican que es muy frecuente.

  • En los Estados Unidos una mujer es golpeada por un hombre cada 9 segundos.
  • 5.3 millones de mujeres van a ser maltratadas este año en los Estados Unidos.
  • De esas mujeres, 3 o 4 de ellas mueren cada día a mano de su pareja o ex pareja.
  • La violencia doméstica es la causa principal de las lesiones provocadas a las mujeres.
  • En Sudáfrica un cuarto de todos los hombres han violado a una mujer por lo menos una vez.
  • Dos mujeres son violadas cada minuto, las 24 horas, en Sudáfrica.
Mito
Los niños no son conscientes de la violencia que ocurre en su hogar.
Realidad

Los estudios indican que la mayoría de los niños son conscientes de la violencia dirigida contra su madre.



Mito
La violencia doméstica ocurre una o dos veces en una relación.
Realidad

Con el tiempo, los agresores suelen intensificar en frecuencia e intensidad los comportamientos violentos.

Protégete a ti y a tus hijos de la violencia doméstica.
LLAMA AL 911 para recibir ayuda inmediata,
o a tu servicio de emergencia local.